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Autonomous IT: ¿hasta dónde podemos dejar que decida la IA?

Autonomous IT: ¿hasta dónde podemos dejar que decida la IA?

Dar autonomía a los sistemas de TI es cada vez más fácil, pero decidir dónde poner límites y cuándo intervenir una persona, no tanto.

La automatización lleva años formando parte del trabajo de los departamentos de TI. La diferencia es que ahora, con la IA, podemos dejar que los sistemas tomen determinadas decisiones sin tener que intervenir en cada paso. Y ahí empiezan las dudas sobre cuánto control estamos dispuestos a ceder.

Ese es el cambio que plantea el Autonomous IT. El reto para las empresas es decidir qué pueden hacer esos sistemas por su cuenta y cómo controlar sus actuaciones.

Imaginemos que un sistema detecta una anomalía y considera necesario modificar una política de seguridad. Puede tener información suficiente para recomendar ese cambio, pero autorizarlo es otra cuestión. Antes de aplicar un cambio así, necesitamos saber qué otros sistemas pueden verse afectados y si podremos deshacerlo en caso de que algo falle.

Es preocupante que se esté más pendientes de ampliar las capacidades de la IA que de establecer cómo se va a supervisar. Y cuando se habla de infraestructuras críticas, un error puede tener consecuencias importantes. Para una organización que gestiona miles de dispositivos o servicios críticos, eso es tan importante como la propia tecnología.

En la administración pública hay una dificultad añadida porque conviven aplicaciones antiguas con sistemas más recientes y muchos servicios no pueden permitirse interrupciones. Además, hay requisitos de seguridad y protección de datos que cumplir, entre ellos los del Esquema Nacional de Seguridad (ENS). Si la IA realiza algún cambio, tiene que quedar constancia de lo que ha hecho y por qué.

En una empresa privada, en cambio, suele haber más presión por reducir costes y ganar eficiencia. Pero los problemas técnicos pueden ser parecidos. Un cambio en un sistema puede afectar a otros y terminar interrumpiendo un servicio importante. De ahí que sea necesario saber qué decisiones está tomando la IA y poder frenarlas o corregirlas cuando haga falta.

La trazabilidad será fundamental en ambos casos. Registrar una acción es importante, pero también lo es conocer qué información ha utilizado el sistema para decidir, qué política ha aplicado y cuál ha sido el resultado. Sin esa visibilidad, será difícil confiar en una gestión cada vez más autónoma.

Este cambio también afecta al papel del responsable de TI. Tendrá que decidir qué resuelve la IA sola, qué ejecuta con aprobación de una persona y qué casos pasa al equipo ya diagnosticados.

Y también tendrá que comprobar que los sistemas actúan como estaba previsto y que es posible corregir sus decisiones. Porque al final, por mucha autonomía que tenga la tecnología, si algo falla, será la organización quien tenga que dar explicaciones.

Referencias

• Prat, Josep. 29 de octubre de 2026. Autonomous IT: ¿hasta dónde podemos dejar que decida la IA? Computerworld. https://www.computerworld.es/article/4242335/autonomous-it-hasta-donde-podemos-dejar-que-decida-la-ia.html

Sobre el autor

MSc. Ing. Carlos del Porto Blanco

Ingeniero y académico con una destacada trayectoria en el ámbito de la informática y la educación superior. Graduado en 1983 como ingeniero en Sistemas Automatizados de Dirección por la Universidad Tecnológica de La Habana José Antonio Echeverría (Cujae), ha dedicado más de cuatro décadas a la docencia, la investigación y la divulgación científica. A lo largo de su carrera ha ocupado diferentes categorías docentes, alcanzando la condición de Profesor Auxiliar en la Cujae —ratificada en 2020— y desempeñándose también como profesor en la Universidad de Guadalajara y el Instituto Superior de Relaciones Internacionales. Su labor docente abarca una amplia gama de asignaturas relacionadas con la arquitectura de computadoras, sistemas operativos, programación y ciberseguridad, evidenciando una sólida formación técnica y pedagógica. En el ámbito internacional, ha impartido cursos en Argentina y Bolivia, incluyendo formación en arquitectura de microprocesadores, teleinformática e inteligencia artificial en programas de maestría. Su contribución a la formación de profesionales incluye la tutoría de más de 25 tesis de ingeniería y la participación como oponente en programas de posgrado. Su producción intelectual es especialmente notable, con más de 790 artículos publicados en medios académicos y de divulgación, así como una activa participación en eventos científicos y conferencias magistrales. Además, ha extendido su impacto más allá del ámbito académico como analista en programas televisivos y asesor en producciones audiovisuales. Actualmente, se desempeña como Profesor Auxiliar en la Cujae y en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales, consolidando una carrera caracterizada por la combinación de rigor académico, vocación docente y compromiso con la divulgación del conocimiento tecnológico.
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