La ambición por aprender IA avanza más rápido que la formación en las empresas
Hace dos años las empresas se preguntaban si debían dejar a sus empleados usar ChatGPT. Hoy muchas ya cuentan con inteligencia artificial integrada en distintos departamentos, con asistentes corporativos o casos de uso propios. El salto ha sido enorme. Pero hay algo que no ha avanzado al mismo ritmo: la manera en que se forma a las personas para trabajar con ella.
Aquí es donde se puede estar cometiendo un error. Se sigue tratando la formación en IA como un programa más: un curso, una herramienta nueva que enseñar, una casilla que marcar. Pero lo que está ocurriendo no es un cambio de herramientas. Es un cambio en la manera de trabajar. Y si Recursos Humanos no lo aborda así, va a ir siempre un paso por detrás.
Según el informe Inteligencia Artificial y gestión del talento digital: Del hype a la práctica, el 91.7 % de los responsables considera necesario dar uso a la IA, pero ninguno califica como “alto” el conocimiento que tienen sus empleados sobre ella dentro de la organización.
El mercado de España se encuentra en la misma situación, el 60 % de los profesionales asegura que hoy puede realizar trabajos con inteligencia artificial que hace apenas un año estaba fuera de su alcance. Sin embargo, solo el 22 % considera que la dirección de su compañía mantiene una estrategia clara y sostenida alrededor de esta tecnología, según el Work Tren Index 2026 de Microsoft. En otras palabras, la transformación está entrando en las compañías más rápido de lo que realmente estamos enseñando a usarla.
El problema no está en que falten cursos de inteligencia artificial. El problema está en que se sigue diseñando la formación desde arriba, es decir, qué herramienta enseñar, a quién y en qué plazo, sin mirar primero qué está pasando ya dentro de la organización.
Un profesional puede aprender a realizar una tarea que le ocupaba dos horas en veinte minutos con ayuda de la IA o incluso encontrar una forma distinta de analizar información. Pero si sus procesos, formación o incluso en la manera que comparte todos sus aprendizajes no ha avanzado dentro de su compañía, gran parte de esa nueva capacidad queda atrapada. El problema, ya no pasa únicamente en identificar qué nuevas competencias de IA necesita una organización, sino cómo formar las competencias de esas personas.
Por eso, formar en inteligencia artificial ya no puede consistir únicamente en enseñar a utilizar una herramienta. Los datos, las tareas que pueden automatizarse y el nivel de supervisión necesario son diferentes en cada área. La formación empieza a desplazarse desde la herramienta hacia la función.
Y en ese proceso está apareciendo un fenómeno especialmente interesante. Algunos de los profesionales que más están avanzando con IA no son necesariamente los que cuentan con un perfil más técnico. Son personas que conocen bien su trabajo, tienen curiosidad y están dispuestas a experimentar. Prueban una herramienta, encuentran una aplicación concreta y empiezan a modificar su manera de trabajar.
Son los early adopters que ya existen dentro de las compañías. Para Recursos Humanos, identificarlos puede ser tan importante como detectar una carencia formativa. No se trata de convertirlos en formadores, sino de entender qué están haciendo de manera diferente y conseguir que un aprendizaje que ha surgido de forma individual pueda convertirse en una capacidad compartida por la organización para alinear la formación corporativa.
Pero existe otra señal de que los profesionales pueden estar avanzando por delante de los canales corporativos: el Shadow AI. Harmonic Security analizó 22.4 millones de prompts y archivos utilizados en entornos empresariales y detectó uso de herramientas de IA en más del 90 % de las organizaciones observadas, mientras que solo el 40 % contaba con suscripciones corporativas oficiales.
El análisis evidencia no solo un problema de control sobre las herramientas que utilizan los empleados sino también una falta de formación por parte de la empresa: si un profesional recurre por su cuenta a una solución de IA para realizar su trabajo, quizá exista una necesidad que la organización todavía no ha sabido cubrir.
Eso cambia la manera de abordar la formación. Recursos Humanos tendrá que prestar más atención a lo que ya está ocurriendo dentro de la organización: quién está utilizando la IA, para qué, qué nuevas capacidades está desarrollando y cuáles de esos aprendizajes pueden extenderse al resto de la compañía. Ya no se trata solo de enseñar nuevas competencias, sino también de detectar las que están surgiendo dentro de la empresa y conseguir que ese conocimiento circule.
Durante los próximos años, se verá cómo las empresas se irán adaptando a todo lo que sus empleados están aprendiendo ya con ella, pero ¿Cuánto tardarán?
Referencias
• Pérez, Fabiola. 2026 septiembre 29. La ambición por aprender IA avanza más rápido que la formación en las empresas. CIO. Obtenido de: https://www.cio.com/article/4228378/la-ambicion-por-aprender-ia-avanza-mas-rapido-que-la-formacion-en-las-empresas.html
Sobre el autor
MSc. Ing. Carlos del Porto Blanco