La clave para triunfar en la era de la IA estará en los perfiles polímatas
Los cambios que genera la IA tocan también a qué se espera de los trabajadores. Ahora, se premian perfiles capaces de tener una versión transversal de las cosas, gracias a conocimientos en múltiples áreas claves y capacidades para unirlos.
La inteligencia artificial está teniendo un impacto transversal en las empresas. Está cambiando su operativa, su gestión o hasta su toma de decisiones, pero también está modificando qué esperan de sus equipos y cómo los organizan. Eso tiene un impacto directo tanto en las decisiones de los departamentos de recursos humanos como en los CIO, que deben plantearse cuestiones que hasta ahora habían pasado un tanto más por debajo del radar.
De hecho, los informes ya dejan claro que el perfil profesional buscado está pivotando. Como apunta un análisis de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), los perfiles polímatas están ganando “valor en el mercado laboral de la IA”. Eso se asienta tanto en los cambios de necesidades (y remiten al Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial que sentencia que antes de 2030 cambiarán el 39 % de las competencias básicas que se piden a la plantilla) como por las expectativas sobre habilidades. Ahora, a comprender la tecnología y sacarle partido, se suma ser una persona creativa, capaz de tener un pensamiento crítico o de comprender los matices de las cosas. Ahí es donde los perfiles polímatas tienen su potencial edad dorada.
“Conviene empezar deshaciendo un equívoco, porque ‘polímata’ se confunde a menudo con ‘alguien que sabe de muchas cosas’. No es eso”, advierte Laia Lluch Molins, profesora e investigadora en los Estudios de Educación de la UOC. “Un perfil polímata es una persona que posee conocimientos y competencias relevantes en múltiples disciplinas distintas”, resume Óscar García, director sénior de Servicios de Selección de Personal Fijo en Hays España, “y que además es capaz de conectarlos para resolver problemas, innovar o tomar mejores decisiones”. En lugar de ser alguien muy potente en un compartimento estanco y ya, este perfil tiene “una visión amplia y transversal”.
De hecho, como explica Lluch Molins, “la diferencia no está en cuánto sabe una persona, sino en qué hace con lo que sabe”. Esos perfiles de trabajadores son capaces de “formular preguntas nuevas y resolver problemas que ninguna de esas disciplinas resolvería por sí sola”. Es lo que hace que se hayan vuelto tan valiosos y atractivos para las empresas del presente. En la era de la IA, lo simple está más que solucionado. “La IA está abaratando el conocimiento técnico: cuando cualquiera accede en segundos a la mejor explicación sobre casi todo”, advierte esa experta. “Lo escaso deja de ser el saber y pasa a ser el criterio”. Y, como suma García, “la IA no está sustituyendo únicamente tareas, sino que está rompiendo las fronteras entre disciplinas”.
Por ello, los profesionales polímatas no acumulan saberes o conocimientos, no hacen check en listas eternas de cosas, sino que son capaces de unir piezas y encontrar así claves. “No compiten con la IA en lo que la IA hace bien, sino que aportan lo que a la IA se le resiste”, explica la profesora. Eso obliga no solo a cambiar cómo se ve al perfil ideal, sino también a pivotar en dónde se ve el valor. “En el entorno de trabajo se traduce en un desplazamiento del criterio de valor: de cuánto sabe esta persona a cómo moviliza lo que sabe ante un problema, situación o contexto nuevo”, señala la experta. Lo valioso es, ahora, cómo se aprovechan esos conocimientos y cómo se responde, desde ellos, a los nuevos retos.
Esos nuevos perfiles interesan “porque generan más valor económico y estratégico para la empresa que un especialista aislado”, indica García.
En líneas generales, eso también obliga a reajustar la cultura corporativa. Eso es, no se puede simplemente quedar en el discurso, sino que tiene que ir a lo práctico. “Dime cómo evalúas a tu equipo y te diré qué perfil estás formando”, sintetiza Lluch Molins. Si se habla mucho de transversalidad, pero a la hora de la verdad ni se la aprecia ni se la escucha, los perfiles polímatas no aportarán valor y dejarán de manifestar esas versiones nuevas en las reuniones.
Ese puede que sea uno de los grandes retos del CIO, porque en el entorno TI se ha tendido a premiar la profundidad técnica, como advierte la experta de la UOC. “Ese sistema de reconocimiento no siempre sabe dónde ubicar a alguien cuyo valor está precisamente en conectar, traducir y hacer las preguntas que otros no hacen”, señala. “El riesgo no es que el perfil polímata no encaje, sino que la cultura no tenga todavía las categorías para valorarlo”. Aun así, Lluch Molins indica que desde dentro ya se percibe esta necesidad, porque “los cuellos de botella raramente son técnicos”. Lo que lastra es la comunicación o la falta de alineamiento con negocio. “Ahí el perfil híbrido no es un cuerpo extraño, sino la pieza que faltaba”, señala.
Por ahora, las tendencias de contratación TI en España no presentan un boom de búsqueda de perfiles polímatas. “Si lo aterrizamos al mercado español, no estamos viendo una demanda masiva de perfiles generalistas“, indica García, pero sí apunta que ha crecido la búsqueda de profesionales con “una especializada principal fuerte y una segunda o tercera competencia que amplifique su impacto en la empresa”.
Con todo, el futuro podría apuntar en otra dirección. ¿Irá la tendencia en aumento? “Mi sensación es que no solo va a continuar, sino que se va a acelerar durante los próximos 3 a 5 años”, responde el experto de Hays. Ahora, las empresas están “aprendiendo a incorporar la IA”. La próxima fase ya será la de saber trabajar en esos entornos en los que la inteligencia artificial ha cambiado las cosas.
En ese nuevo escenario, los profesionales TI tendrán que ser capaces de hablar nuevos lenguajes y comprender nuevos terrenos. Es algo que ya se está viendo cuando se analiza qué deberían estudiar quienes tendrán el liderazgo tecnológico en el futuro: el paradigma ha cambiado y a los grandes títulos se suman cada vez más microformaciones especializadas.
Volviendo a los perfiles polímatas y sus áreas de dominio, la clave estará en que se produzcan “tres cruces”, como los denomina Lluch Molins, con puntos fundamentales para la empresa. Ahí está saber de negocio, como algo transversal y de valor; de comunicación y colaboración, para que todo circule y evitar silos; y de humanidades y ciencias sociales, en las que entran cuestiones clave como la ética. García señala, al hilo de ese último punto, que la ética “será uno de los factores que más peso gane durante los próximos años, especialmente en Europa y, por extensión, en España”. Hasta ahora, explica, la carrera del talento TI “ha estado muy centrada en la capacidad técnica”, pero en el salto a la “adopción real aparecen preguntas mucho más complejas”, como los sesgos, la ética de los datos o las responsabilidades. “Precisamente por eso está creciendo el interés por perfiles que combinen tecnología, riesgo, compliance y gobierno de la IA”.
Esos puntos de fricción definirán las expectativas de lo que se busca en el personal tecnológico. “La fortaleza del perfil híbrido en TI no es saber un poco de todo, sino tener una base técnica sólida desde la cual tender puentes con criterio”, asegura Lluch Molins. García habla, yendo a lo concreto, de que, en esta era de la IA, se buscan combinaciones, como ingeniería de software con IA, datos con Nube, Nube con seguridad o ciberseguridad con riesgo y compliance. Y, por encima de todo ello, ese pensamiento crítico, esa comprensión de negocio o esas habilidades en comunicación de las que se llevan ya unos cuantos años hablando.
Referencias
• Pico, Raquel C. 20 septiembre 2026. La clave para triunfar en la era de la IA estará en los perfiles polímatas. Obtenido de: https://www.cio.com/article/4227549/la-clave-para-triunfar-en-la-era-de-la-ia-estara-en-los-perfiles-polimatas.html
Sobre el autor
MSc. Ing. Carlos del Porto Blanco