Blog

La IA agéntica abre una nueva etapa para un BPO más humano

La IA agéntica abre una nueva etapa para un BPO más humano

En los últimos años, hablar de inteligencia artificial en el sector de la externalización de procesos de negocio, especialmente en áreas como la relación con clientes, ha sido prácticamente sinónimo de sustitución. En cierta medida, se ha instalado la imagen simplificada de un ejército de robots y bots destinado a ocupar el lugar de las personas, situando el debate en qué tareas podrían dejar de realizar los profesionales a medida que las máquinas ganaran en velocidad, capacidad y eficiencia. Pero quizá esa no sea hoy la principal cuestión. Para el sector BPO (Business Process Outsourcing), el verdadero cambio empieza cuando se deja de preguntar ¿qué trabajo puede asumir la tecnología? y se empieza a plantear ¿qué trabajo queremos que hagan las personas?

La cuestión cobra especial relevancia en el contexto actual, marcado por un mercado que avanza a dos velocidades. Mientras que un reducido grupo de grandes corporaciones tecnológicas cuenta con los recursos necesarios para abordar la adopción de agentes autónomos mediante procesos de prueba y aprendizaje, para la mayoría de las organizaciones esa transición exige una aproximación más planificada, rigurosa y orientada a resultados. Para ese tejido empresarial, democratizar el acceso a la IA agéntica delegando el riesgo operativo es la prioridad para liberar el talento humano hacia aquello donde realmente puede aportar más valor.

La llegada de la IA agéntica marca un cambio de paradigma al introducir otra forma de colaboración entre tecnología y profesionales. Ya no se trata únicamente de herramientas que ayudan a responder más rápido o de sistemas que automatizan acciones concretas. En ese nuevo escenario, aparecen soluciones capaces de interpretar información, ejecutar procesos y tomar decisiones dentro de unos límites definidos, liberando a los equipos de tareas operativas que hoy consumen tiempo y recursos.

No se debe perder de vista que los servicios de externalización de procesos de negocio todavía concentran un amplio volumen de tareas repetitivas que van mucho más allá de la atención de llamadas o de las funciones de front-office. Basta con observar la creciente complejidad del back-office en sectores altamente regulados, como la banca y los seguros. La gestión de una hipoteca, la evaluación de un siniestro o la tramitación de pólizas complejas son procesos intensivos en datos en los que el rigor, el cumplimiento normativo y la transparencia resultan innegociables. Buscar información entre múltiples sistemas, clasificar solicitudes, realizar comprobaciones administrativas o analizar grandes volúmenes de datos requiere precisión y consistencia, pero no necesariamente todo el conocimiento, el criterio y la capacidad de interacción de un profesional especializado.

Es precisamente ahí donde la IA agéntica puede aportar un valor especialmente relevante, al asumir una parte creciente de esas tareas y permitir que los equipos dediquen más tiempo a los momentos que realmente definen la experiencia de cliente. Comprender una situación compleja, gestionar una excepción, generar confianza en un momento crítico o tomar decisiones que requieren contexto y criterio son ámbitos en los que la intervención humana seguirá siendo esencial.

Esa evolución no implica reducir el papel del agente, sino redefinirlo. El profesional del BPO del futuro no será menos importante por contar con más apoyo tecnológico. Al contrario, podrá aportar más valor al dejar atrás buena parte del trabajo mecánico que limita su capacidad de actuación. De ese modo, podrá concentrarse en resolver situaciones, interpretar necesidades y aportar una dimensión humana que, incluso en un entorno cada vez más tecnológico, adquirirá una relevancia aún mayor.

Se trata de un cambio que también obliga a replantear cómo se entiende la innovación en el sector. Incorporar inteligencia artificial no consiste simplemente en superponer nuevas herramientas a modelos operativos diseñados hace décadas. De esa forma, el éxito no dependerá de quién tenga el algoritmo más complejo, sino de quién sepa rediseñar y operar el proceso de negocio integrando un conocimiento híbrido. El verdadero avance llegará cuando las compañías sean capaces de repensar sus procesos y combinar de forma inteligente la velocidad y la capacidad analítica de la tecnología con la experiencia, la empatía y el criterio de los equipos humanos.

Encontrar ese equilibrio será, probablemente, uno de los grandes desafíos de los próximos años. Las organizaciones más competitivas no serán necesariamente aquellas que automaticen más, sino las que sepan identificar qué tareas puede asumir la tecnología y en qué momentos la intervención de una persona aporta un valor difícilmente replicable. En servicios donde la confianza, la comprensión y la responsabilidad forman parte de la relación con el cliente, la eficiencia es fundamental, pero difícilmente puede ser el único objetivo.

Esa nueva etapa exige, además, una reflexión sobre la gestión responsable de estas capacidades. Frente a las narrativas que presentan la IA como una amenaza para el empleo en el sector BPO, la transformación tecnológica debe abordarse desde una perspectiva más amplia y sostenible, impulsando proyectos de país capaces de combinar innovación, competitividad y generación de valor con una transición ordenada, responsable y conectada con el territorio. A medida que aumenta la autonomía de los sistemas, también debe elevarse el nivel de exigencia en materia de supervisión, gobernanza y control. La transformación de operativas críticas no puede depender de procesos de experimentación sin las garantías necesarias. Exige marcos sólidos de gobierno, capacidades operativas capaces de gestionar transiciones complejas sin comprometer la continuidad del negocio y un compromiso irrenunciable con la seguridad, el rigor y la confianza.

En definitiva, el futuro del BPO no estará definido por una competición entre humanos y máquinas, sino por nuestra capacidad para hacer que ambos trabajen juntos. La inteligencia artificial aportará velocidad, escala y capacidad de análisis, pero su verdadero valor estará en ayudar a las personas a centrarse en aquello que las hace únicas, en su capacidad para escuchar, comprender, decidir y construir relaciones de confianza. La IA agéntica no hará que el BPO sea menos humano. Bien aplicada, permitirá que lo sea más que nunca.

Referencias

• de la Fuente, José María. 2026 septiembre 28. La IA ‘agéntica’ abre una nueva etapa para un BPO más humano. CIO. Obtenido de: https://www.cio.com/article/4227632/la-ia-agentica-abre-una-nueva-etapa-para-un-bpo-mas-humano.htmln

Sobre el autor

MSc. Ing. Carlos del Porto Blanco

Ingeniero y académico con una destacada trayectoria en el ámbito de la informática y la educación superior. Graduado en 1983 como ingeniero en Sistemas Automatizados de Dirección por la Universidad Tecnológica de La Habana José Antonio Echeverría (Cujae), ha dedicado más de cuatro décadas a la docencia, la investigación y la divulgación científica. A lo largo de su carrera ha ocupado diferentes categorías docentes, alcanzando la condición de Profesor Auxiliar en la Cujae —ratificada en 2020— y desempeñándose también como profesor en la Universidad de Guadalajara y el Instituto Superior de Relaciones Internacionales. Su labor docente abarca una amplia gama de asignaturas relacionadas con la arquitectura de computadoras, sistemas operativos, programación y ciberseguridad, evidenciando una sólida formación técnica y pedagógica. En el ámbito internacional, ha impartido cursos en Argentina y Bolivia, incluyendo formación en arquitectura de microprocesadores, teleinformática e inteligencia artificial en programas de maestría. Su contribución a la formación de profesionales incluye la tutoría de más de 25 tesis de ingeniería y la participación como oponente en programas de posgrado. Su producción intelectual es especialmente notable, con más de 790 artículos publicados en medios académicos y de divulgación, así como una activa participación en eventos científicos y conferencias magistrales. Además, ha extendido su impacto más allá del ámbito académico como analista en programas televisivos y asesor en producciones audiovisuales. Actualmente, se desempeña como Profesor Auxiliar en la Cujae y en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales, consolidando una carrera caracterizada por la combinación de rigor académico, vocación docente y compromiso con la divulgación del conocimiento tecnológico.
Ver perfil del autor arrow_forward